menta húmeda

domingo, 5 de septiembre de 2010

LLUVIA




La lluvia cae dulcemente sobre mi ciudad borrando sus limites. En mi horizonte han desaparecido las murallas verde azuladas que aprisionan habitualmente el circulo de tejados, de antenas, de gruas gigantes, que abarca mi visión

Cielo y tierra se confunden en un gris infinito, nubes envueltas en bruma descargan gotas invisibles. Mirando por mi ventana soy consciente de que llueve por la humedad reluciente que está en todas partes.

Canturreo en mi interior:


"Dios de la lluvia apiadate, de las bestias y de mi. Vino tu llanto a redimir un mundo polvoriento y gris, hecho a medida del triste de ti

... dejé a mi niña, dulce abril, entre aire de fresas y carmín, se desdibuja en mi memoria, la umbría vereda que tantas veces recorri
...
Rie mi niña! flotando en el suelo!. Dios de la lluvia, devuelveme al ayer
...
Entre los campos verdes de abril, lejos del mundo, muy cerca de ti. Dios de la lluvia abrazame y bajo tus nubes volveré a considerar, las múltiples formas de besar, el aire bañado en tu perfume singular..."

...

Y me dejo envolver en esta dulce melancolía y pienso si la tristeza es consustancial al ser humano.

No lo sé, pero a veces siento un dolor que no se expresar con palabras y me alegra que el cielo llore cuando estoy asi.

Podríamos disfrutar del calor del sol si no estuviéramos a veces "envueltos en brumas"?

Mi esencia camina esta tarde como un fantasma plateado, entre helechos y agua de lluvia.

1 comentario:

  1. Rosemary:

    ¡Qué fantástico diálogo!,¡qué familiares preguntas!. Y qué magica coincidencia esa a la que cantas cuando llueve en las entrañas a la par que llora el cielo. Ese cielo al que apelas, interrogando al Dios de la lluvia al que en el Olimpo haces acaso ocupar el lugar de la Tristeza. Un beso enorme, amiga. Me encantó (..como siempre..)MER

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